León Valencia venía a Santa Marta a emborracharse y “jartar” Perico

0
3081

Patricia Caicedo era la encargada por su hermano de conseguirle “prepaguitos” y llevarlo al parque Cundí a “soplar” Del director de la Fundación Paz y Reconciliación, contratista del Distrito, Ariel Ávila, siempre se ha dicho que es su verdadero hijo.

Por Rupertino Samboní

Investigación EL AVISPON

Para nadie es un secreto que el ex guerrillero León Valencia, hoy “enbalconao” por beneficio de la ley de reinserción, fue compañero de andanzas delictivas de Carlos Caicedo Omar, pues ambos militaron en el Eln, causa guerrillera que traicionaron para montar su propia disidencia con el nombre de la Corriente de Renovación Socialista, la cual implantó su centro de operación en los Montes de María y sus alrededores.

Ambos delinquieron, extorsionando y secuestrando a finqueros y ganaderos de la zona, incluso operaron en la región sur del departamento del Magdalena, en donde una de sus víctimas fue la ex congresista Nubia Correa, madre del ex gobernador Trino Luna Correa, distinguida dama de El Banco, a quien en cautiverio sometieron a toda clase de vejámenes y tortura; y por cuya liberación su esposo e hijos tuvieron que pagar una millonaria suma de dinero.

De León Valencia se supo en Santa Marta y el Magdalena cuando fue traído y contratado en esta ciudad por el ex alcalde y hoy candidato a la Gobernación Carlos Caicedo Omar. A esta ciudad lo trajo su amigo de andanzas en la guerrilla, para otorgarle a dedo tres contratos por una suma superior a los 3 mil millones de pesos, bajo el pretexto de “aunar esfuerzos” para la realización de unos estudios de seguridad y convivencia en el Distrito, que al sol de hoy no arrojó ningún resultado.

Esos contratos a León Valencia fueron otorgados tanto por Caicedo como por Martínez a través de las fundaciones que este ex guerrillero ha venido manejando a nivel nacional y a través de las cuales “coronó” varios contratos en otras ciudades del país durante el gobierno de Santos, quien alcahueteó todas las sinvergüencería de la guerrilla, convirtiéndose en uno de los más sólidos multimillonarios  del país.

Facsímil de uno de los tantos contratos otorgados por Caicedo a León Valencia y su fundación.

Pues bien, en aparente cumplimiento a esos contratos León Valencia fue traído por Caicedo a Santa Marta en más de una oportunidad, pero en realidad no lo traía con todos los gastos pagos para cumplir el contrato, sino para aprovecharlo políticamente y sacar provecho de sus influencias en Bogotá.

Y para tenerlo contento, Caicedo ordenaba que le dieran ron y perico a León Valencia, con quien festejaba sus “triunfos” en medio de “cerros de perico” servidos en platos de electroplata y “prepaguitos”.

“Al viejo le gustan las pelaitas, consíganle buen perico y unas prepaguitos, llévenlo al parque cundí y emborranchenlo que él es feliz. Eso si no lo dejen solo y si se pone pesado me lo traen a la casa que yo lo entretengo”, comenta uno de los encargados de hacer la vuelta, sobre lo que decía Caicedo cada vez que el ex guerrillero era traído a Santa Marta.

El mismo delator afirma que la hermana de Caicedo, Carmen Patricia, era la encargada de hacer las veces de anfitriona de León Valencia, de atenderlo de “conseguirle las prepaguitos y llevarlo al Cundí a soplar”. A Paca la vieron varias veces en el parque Cundí sector del Nispero acompañando a León Valencia con una recua de pelados y peladas de la Universidad del Magdalena.

“El hombre (¿?) tenía fama de venir a Santa Marta a meterse sus pases y darse la gran vida”, dice el informante.

SOBRE ARIEL ÁVILA

De quien hoy funge como Director de la Fundación Paz y Reconciliación, Ariel Ávila, se ha dicho que es el hijo legítimo de León Valencia, nacido de las entrañas del Eln, y registrado y bautizado por su padre con otro nombre y apellido para ser enviado a estudiar fuera del país y evitar la persecución de las autoridades colombianas.

Ariel Ávila, hijo legítimo de León Valencia, director de la fundación. En esta fotografía al fondo en compañía del alcalde Rafael Martínez.

Ariel es otro resentido, hijo de la guerrilla, que se las da de analista político, que aparenta estudios e investigaciones sobre el fenómenos del paramilitarismo en Colombia, pero todavía conserva sus sentimientos ocultos de simpatía hacia el Eln. Es un hijo de la guerra con un profundo resentimiento hacia el Estado, que en múltiples ocasiones ha evidenciado la no reconciliación y el perdón, como instrumento de paz.