Los ocultos parecidos entre los fusiles de Márquez y los votos de Caicedo

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Por Elkin Leandro Carbonó López

Tomado de Revista 7

No le demos más vueltas al asunto: estamos frente a la materialización de la antiquísima teoría que profesa la combinación de las distintas formas de lucha de las que tanto habla Carlos Caicedo en sus giras por el Magdalena y que además; hacen parte de sus remotas y actuales prácticas a la hora de ejercitar la política.

Inicio diciendo entonces que al candidato a la gobernación del Magdalena, Carlos Caicedo, se le vino la noche y paso a exponer, por qué:

El ex guerrillero y hoy máximo líder de Fuerza Ciudadana, está obligado a girar su discurso de apoyo irrestricto a las ideologías de insurgencia planteadas por su eterno amigo, alias Iván Márquez, después de que éste hiciera el anuncio público de volver a las armas para instalarse al margen de la ley y buscar un aparente espacio de poder.

Márquez y Caicedo se parecen hoy más que nunca porque, pese a situarse en acciones y geografías, aparentemente distintas, lo que si queda absolutamente expuesto, es que combinan formas de lucha para perpetuar sus ideologías y quedarse así con el diabólico negocio de las armas para maquinar votos. Armas y votos van de la mano.

Pero los acuerdos ocultos entre Iván Márquez y la candidatura de Carlos Caicedo, van más allá de la compleja combinación de luchas y ya no son tan entrelíneas como hasta hace poco, cuando no había aparecido en escena el video ya viral de Márquez contándole al mundo el estreno de su nueva guerrilla. Ese acto, cambia todo el tablero político para Caicedo en Magdalena.

Las Farc le resta votos a Fuerza Ciudadana

Caicedo sabe bien que la exposición pública decidida por sus amigos de la guerrilla le resta políticamente en el Magdalena, y más en Santa Marta,donde si algo se ha repudiado, son los acercamientos entre la democracia y las balas.

Este pueblo vivió en carne propia los horrores de la guerra causada por la aparición de las guerrillas que provocaron el surgimiento del paramilitarismo, como aún se recuerda.

Puedo inferir las terribles preocupaciones que retumban en la aciaga conciencia de Caicedo, evidenciadas en la publicación de un frío y lacónico comunicado recientemente dirigido a la opinión pública y que parece más un acto de perfidia para engañar a sus electores, que un rechazo a la decisión de rearmarse, tomada por la nueva élite del terror en Colombia: la de sus amigos de las Farc. Las mismas Farc, que llegaron a Santa Marta y que provocaron la derrota estrepitosa de su hermana Patricia y que hoy lo acercan al seguro despeñadero.